Descripción del proyecto

PROTOCOLO FAMILIAR

El Protocolo Familiar, correctamente planteado, es una herramienta eficaz e importante para la empresa familiar.

Pese a su difusión en los últimos años, continúa habiendo confusión en cuanto a qué es y para qué sirve un Protocolo Familiar. Esta confusión se explica si se tiene en cuenta lo distintas que son las empresas familiares. Se diferencian no solo por su actividad, si no por haber sido promovidas por personas y familias distintas. Cada empresario o familia empresaria tiene su propia experiencia, cultura empresarial, valores e identidad que la hacen distinta. Obviamente, distinto será el modo en que quiera y pueda organizarse, y distinta será la ruta que recorra hacia sus objetivos. Por ello el enfoque del Protocolo Familiar debe ser adecuado a cada empresa o familia, las cuales difieren en sus necesidades y expectativas en cuanto a su utilidad.

Un modo de organizarse

Un Protocolo Familiar viene a ser un modo de organizarse. Un conjunto de personas unidas por un vínculo familiar adopta una serie de acuerdos relativos a una o varias empresas de su propiedad. Dichos acuerdos se toman partiendo de principios y valores fundacionales para asegurar el futuro de la empresa familiar y la profesionalización de su gestión.

Generalmente se planifica también un proceso o protocolo de sucesión en la empresa familiar. Asimismo se reglamentan los supuestos en que los miembros de la familia pueden acceder a trabajar en la empresa familiar, y se regulan los beneficios que los miembros de la familia pueden obtener, ordenadamente, de la empresa familiar.

El enfoque adecuado

Los acuerdos deben abordarse partiendo de la situación de empresa y familia, dirigirse hacia sus objetivos y contemplar sus necesidades e identidad. Será siempre necesario adoptar un enfoque humano: los protagonistas del Protocolo Familiar son personas y se vertebran alrededor de la Empresa Familiar, es obligado examinar sus aspiraciones, motivaciones e inquietudes. Es también necesario un enfoque empresarial, ya que empresarios son los miembros de la familia, y empresariales son las cualidades que han originado, mantienen e incrementan la Empresa Familiar. Debe también realizarse un enfoque jurídico por la naturaleza contractual de los acuerdos, y porque el entorno socioeconómico exige respuestas de ámbitos diversos como la fiscalidad de la sucesión de la empresa familiar, la normativa laboral, decisiones de carácter financiero, estratégicas, etc…

Un enfoque adecuado debe dar respuesta a todos estos ámbitos. En el caso de que una situación particular lo requiera, podrá concederse más relevancia a alguno de ellos.

Efectos positivos del Protocolo Familiar

Son diversos y se proyectan tanto en el corto como en el largo plazo. Una idea fundamental es que dichos efectos positivos derivan de la elaboración correcta del Protocolo Familiar. Es decir, el documento en si mismo es “estéril”, la sola firma de un documento aporta poco o nada por si misma. Es mediante un cuidadoso proceso de elaboración que contemple el diálogo, el debate y la adopción de acuerdos, el modo en que se consigue empatía, unidad, colaboración y cohesión en el grupo familiar.

Un Protocolo Familiar tampoco es una “solución mágica” para los conflictos, problemas o desafíos presentes en muchas empresas familiares. Pero sí ayuda a solucionarlos. Y – cuestión importante – previene su aparición, además de dotar a la familia de herramientas para encontrar las soluciones por si misma.

Los beneficios se maximizan cuando se fomenta el consenso, se otorgan los roles adecuados y se establecen pactos acordes con los valores de la familia, su cultura empresarial y sus objetivos. Una vez elaborado el Protocolo Familiar, aumenta la confianza en el futuro tanto por parte de los familiares como de los colaboradores de la empresa familiar.

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