¿Qué es el Coaching de Equipos?

El Coaching de Equipos y de Sistemas Relacionales trabaja sobre la relación existente entre los miembros del equipo, apoyándose en la creatividad de sus miembros y en su capacidad para resolver planteamientos y situaciones.

El Coaching de Equipos o de Sistemas Relacionales es diferente del coaching individual. Un conjunto de individuos forman un sistema, que es mayor que sus miembros, tiene su propia entidad y está en constante evolución. Las herramientas de coaching basadas en inteligencia emocional, inteligencia social, teoría general de sistemas y coaching coactivo ayudan al Sistema a revelarse a si mismo, estableciendo los cimientos de una relación que proyecta positivamente el nivel de desempeño y los resultados del propio equipo.

¿Qué beneficios aporta el Coaching de Equipos?
  • Optimiza el potencial del equipo.
  • Facilita los procesos de cambio
  • Fortalece del espíritu de equipo
  • Incrementa la confianza en el equipo y de los miembros entre sí
  • Adquisición de habilidades de resolución de conflictos

Los equipos que alcanzan altos grados de colaboración y de alineación entre sus miembros hacia un propósito común, producen mejores resultados. Dichos equipos reciben la denominación de “Equipos Alto Rendimiento” o “High-performance Teams“. Dada la importancia del trabajo en equipo en la economía de hoy, numerosas empresas invierten en el desarrollo de sus equipos para mejorar la competitividad y los resultados de sus organizaciones.

¿Un Equipo Familiar de Alto Rendimiento?

Aquella empresa familiar que cuente con miembros de la familia formando un Equipo de Alto Rendimiento, dispondrá de un recurso de gestión extraordinario, podría decirse que imbatible. Además, por su propia condición, la empresa familiar tiene factores favorables para producir un equipo de alto rendimiento. Veamos porqué.

El Human Dynamics Laboratory del MIT investigó y comprobó que los tres patrones primordiales que predicen un Equipo de Alto Rendimiento son la energía de las personas, el compromiso y la exploración (entendida como receptividad a nuevas ideas, métodos o prácticas, eso que comúnmente se denomina innovación). Los tres son rasgos comunes y presentes en la mayoría de las empresas familiares: la energía emprendedora por parte del fundador y generaciones sucesivas; el altísimo compromiso derivado de sentir la empresa como algo propio y de los lazos familiares; y la exploración flexible de nuevas vías que aporten competitividad.

Los retos, que son varios y considerables, están en potenciar la profesionalización de la gestión y en integrar a los directivos y profesionales no familiares en el equipo, para lo que es adecuado el Coaching de Equipos y de Sistemas de Relaciones.