En el ámbito de la empresa familiar, la continuidad y la armonía entre las generaciones no solo dependen de una buena gestión empresarial, sino también de una estructura legal bien definida. Aquí es donde entra en juego el «protocolo familiar», un documento crucial que define las reglas de juego para todos los involucrados, regula sus obligaciones y derechos. Pero, ¿por qué es tan importante que este protocolo sea elaborado por un abogado experto?

Relevancia del Protocolo Familiar

Entendamos en primer lugar la relevancia del protocolo familiar. Es mucho más que un conjunto de directrices, es el corazón de la gobernanza de la empresa familiar y la base de su futuro. Ayuda a prevenir conflictos, asegura una transición suave entre generaciones y mantiene el negocio alineado con los valores y objetivos familiares. Sin embargo, no existe un modelo único que sirva para todas las familias empresarias. Cada empresa y familia es única, con sus propias dinámicas, desafíos y metas. Por lo tanto, un protocolo familiar debe ser “tailor made”, meticulosamente adaptado y personalizado para dar respuestas útiles en el futuro inmediato.

El rol del abogado

Un abogado experto en empresas familiares resulta aquí fundamental. Comprende los intrincados aspectos legales y realiza propuestas que se ajusten – en lo posible – a las inquietudes y expectativas de las personas, todo ello conforme a los valores e identidad del grupo familiar. Identifica y aborda problemas específicos, de modo que los acuerdos reflejen las necesidades y las expectativas de todos los miembros de la familia y, en su caso, de los principales profesionales no familiares involucrados.

Además, un abogado experto asegura que el protocolo familiar define correctamente las obligaciones y derechos de todas las personas: accionistas, miembros de la familia, profesionales no familiares, generaciones sucesoras etc…. Esta claridad es vital para mantener la armonía familiar y la eficiencia empresarial: nada hay más dañino que expectativas exorbitantes surgidas de acuerdos mal planteados, incompatibles con los intereses de la empresa o, como he visto en más de una ocasión, contrarios a las leyes. Es función clave del abogado garantizar que el protocolo familiar está alineado con las leyes vigentes, principalmente en materia contractual, mercantil, laboral, societaria y de sucesiones.

Orientación a futuro

Por último, pero no menos importante, un protocolo familiar bien elaborado es una herramienta poderosa capaz de potenciar las iniciativas de las generaciones sucesoras. Define un marco dentro del cual pueden incubarse ideas embrionarias, forjar experiencia y liderazgo y desarrollar estrategias empresariales alternativas o complementarias, asegurando al mismo tiempo la continuidad del legado familiar. Dicho marco necesita un planteamiento legal planificado que canalice las iniciativas y permita al empresario concentrarse en hacer lo que sabe hacer: desarrollar el negocio.

En conclusión, el protocolo familiar es mucho más que un documento legal o una declaración de intenciones: es un mapa para navegar el presente y el futuro de la empresa familiar. La participación de un abogado experto en su elaboración no es un lujo, sino una necesidad fundamental para proteger y prosperar el legado familiar en un mundo empresarial en constante cambio.